Los cerebros emocionales son físicamente distintos de los racionales

Un equipo de investigadores de la Universidad de Monash ha encontrado diferencias físicas en el cerebro de las personas que responden emocionalmente a los sentimientos de los demás, en comparación con aquellas que responden de forma más racional, según lo han divulgado en un estudio publicado en la revista NeuroImage.

Crédito de la imagen: Ryan McGuire (Pixabay)

Crédito de la imagen: Ryan McGuire (Pixabay)

El estudio, dirigido por Robert Eres de la Escuela de Ciencias Psicológicas de la Universidad, ha identificado correlaciones entre la densidad de materia gris y la empatía cognitiva y afectiva.

“Las personas que están en lo alto de la empatía afectiva son a menudo las que sienten bastante miedo cuando ven una película de horror, o comienzan a llorar durante una escena triste. Las que tienen una empatía cognitiva alta son las más racionales, por ejemplo, un psicólogo clínico que aconseja a un cliente”, dijo Eres.

Los investigadores utilizaron morfometría basada en voxel (VBM) para examinar el grado en que la densidad de materia gris en 176 participantes predijo sus puntajes en las pruebas que calificaron sus niveles de empatía cognitiva en comparación con empatía afectiva o emocional.

Los resultados mostraron que las personas con altas calificaciones en empatía afectiva presentaron una mayor densidad de materia gris en la ínsula, una región que se encuentra justo en el “medio” del cerebro. Las que obtuvieron calificaciones más altas en empatía cognitiva presentaron una mayor densidad en la corteza midcingulate – una región superior del cuerpo calloso, que conecta los dos hemisferios del cerebro.

De acuerdo con el estudio, en conjunto, estos resultados indican que la empatía es un constructo de componentes múltiples, lo que sugiere que la empatía afectiva y la cognitiva están representadas diferencialmente en la morfometría cerebral, y brindan evidencia convergente de que la empatía está representada por correlatos estructurales y neurales distintos.

Los resultados plantean más preguntas acerca de si algunos tipos de empatía podrían incrementarse mediante formación, o si las personas pueden perder su capacidad de sentir empatía si no la utilizan lo suficiente.

En el futuro los investigadores planean investigar si existe causalidad, probando si la formación de personas en tareas relacionadas con la empatía puede conducir a cambios en esas estructuras cerebrales, y si el daño de esas estructuras cerebrales, como consecuencia de un derrame cerebral, por ejemplo, puede conducir a la disminución de la capacidad de sentir empatía.

Estudio: Robert Eres, Jean Decety, Winnifred R. Louis, Pascal Molenberghs. Individual differences in local gray matter density are associated with differences in affective and cognitive empathy. NeuroImage Volume 117, 15 August 2015, Pages 305–310, 2015; doi: 10.1016/j.neuroimage.2015.05.038

Fuente: Monash University

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