Vinculan a las precipitaciones con el calentamiento global

Un nuevo estudio, realizado por científicos del Lawrence Livermore National Laboratory, muestra que los cambios observados en la precipitación global (mar y tierra) se ven directamente afectados por las actividades humanas, y no se pueden explicar sólo por la variabilidad natural.

Los gases de efecto invernadero y los que afectan la capa de ozono provocarán que las regiones húmedas se vuelvan más húmedas y las regiones secas, más secas, así como al desplazamiento de las tormentas y las zonas subtropicales secas hacia los polos. Crédito de la imagen: David Mark (Pixabay)

Los gases de efecto invernadero y los que afectan la capa de ozono provocarán que las regiones húmedas se vuelvan más húmedas y las regiones secas, más secas, así como al desplazamiento de las tormentas y las zonas subtropicales secas hacia los polos. Crédito de la imagen: David Mark (Pixabay)

Las emisiones que atrapan calor, y los gases que agotan el ozono, afectan la distribución de la precipitación a través de dos mecanismos. Se espera que el aumento de las temperaturas provoque que las regiones húmedas se vuelvan más húmedas y las regiones secas, más secas (cambios termodinámicos); y que los cambios en los patrones de circulación atmosférica desplacen tanto a las tormentas, como a las zonas subtropicales secas, hacia los polos.

Los investigadores compararon las predicciones de modelos climáticos con las observaciones globales del Proyecto de Climatología de las Precipitaciones, que abarcan el período de 1979 a 2012, y encontraron que con la variabilidad natural (como El Niño y La Niña ) no se pueden explicar los cambios en los patrones de precipitación global. Mientras que las fluctuaciones naturales del clima pueden llevar, ya sea a la intensificación, o al desplazamiento de las precipitaciones hacia los polos, es muy raro que los dos efectos se produzcan de manera natural.

“En conjunto, se espera que el aumento artificial de gases de efecto invernadero, y el agotamiento del ozono estratosférico, produzcan, tanto una intensificación, como la redistribución de la precipitación global”, dice Celine Bonfils, coautora del estudio. “El hecho de que simultáneamente veamos estos dos efectos en las observaciones, es una prueba fehaciente de que los humanos están afectando la precipitación global”.

Estudio: Kate Marvel, Céline Bonfils. Identifying external influences on global precipitation. PNAS, 11 de novembre de 2013. doi: 10.1073/pnas.1314382110

Fuente: Lawrence Livermore National Laboratory

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